* DEBATES SIN
DEBATES

Realmente ninguna razón visible hay para que se escenifiquen los llamados debates entre candidatos, cuando la confrontación entre socios panistas más que nada es una pasarela sobre alfombra azul, pero las ideas quedan en veremos, los camuflajes de que se adornan Josefina, Cordero y Creel, no permite a los electores saber a ciencia cierta quiénes son y realmente que harían si llegaran a ocupar la presidencia de la república.
Josefina se cuidó de no criticar ni cuestionar a sus correligionarios. Y Santiago Creel, en el más absoluto desangelamiento confrontó pero ninguno de sus oponentes le respondió. Ernesto Cordero atacó a Josefina enlistándole las seis veces que se paró en la tribuna de la cámara baja al Congreso de la Unión y señalarla como una de las legisladoras faltistas en el recinto legislativo federal.
Total el encuentro ni atrajo la atención como se creía, hasta en los propios panistas, quienes no se consuelan, porque evidentemente, afrontan una realidad terrible consistente en no saber quién es un candidato que pueda competir frente a López Obrador y Peña Nieto.
Ciertamente, la cosa pública a las mayorías les importa un bledo, como dejan constancia en cada elección, concurriendo la minoría a votar en las ánforas electorales.
Hoy, los problemas son mayúsculos. La gente carece de ocupación laboral, tiene hambre, no cuenta con escuela para sus hijos y con seis mil pesos, es imposible que puedan aspirar a gozar de una vida medianamente buena.
Y en los políticos difícilmente alguien cree, en los partidos políticos menos. Lo que acaban de ofertar los panistas de la tercia que busca la candidatura a la presidencia de la república, es menos que un discurso sin expectativas ni mucho menos que vaya a trascender en la vida pública de los mexicanos.
Una segunda vuelta en el encuentro entre panistas, para qué, si se vierten muchas opiniones, pero no se debaten las ideas, ni se propone nada que trascienda en la vida del grueso de los mexicanos.

* ¿DONDE ESTÁN LOS
AGENTES DE TRÁNSITO?

Nuestras arterias públicas, además de los baches y las montañas de basuras que albergan a lo ancho y largo de la ciudad, ahora enfrentan la ausencia casi total de los llamados agentes de tránsito y educación vial.
El despacho burocrático de agentes de Tránsito Municipal cambió de rostro con su incorporación como dependencia a la Dirección de Tránsito del Estado, y se anunciaba igualmente que de esta forma, se enfrentaría en forma el caos vial y sobre todo se vigilaría la circulación vehicular
Sin embargo, esto no ocurre.
El caos vial, sigue siendo en las horas pico y todo el día. El taponamiento en calles y avenidas, no encuentra paralelo. Es simplemente aterrador para los transeúntes y automovilistas del común denominador, porque no hay espacios suficientes en los aparcamientos privados y públicos, el paso es a vuelta de rueda en todas las avenidas y los circuitos de circulación continua enfrentan un fracaso rotundo de antemano.
El colmo, es que se haya publicitado que el área de aparcamiento para los autobuses urbanos, sobre la calle de Mata, esquina con Xalapeños Ilustres, permanecería limpia de automóviles, que allí son estacionados, pero no fue así, muchos automovilistas, se pasaron por el arco del triunfo los señalamientos y anuncios, consistentes en que allí a ningún influyente se le permitiría más estorbar al tránsito de vehículos.
Empero, 24 horas después del aviso de Tránsito y Transporte Público, el atentado al derecho de los demás de trasladarse en urbanos, volvieron por sus fueros los influyentes y de nueva cuenta se han apropiado de la zona de autobuses de pasajeros, incurriendo en franco reto a la autoridad vial, que tantos anuncios hizo en el sentido de no permitir más el aparcamiento de unidades automotrices en dicha zona.
La afluencia vehicular en las cuatro avenidas que desembocan en la calle de Enríquez, simplemente obstruye el tránsito a propios y ajenos.
Así que la sociedad toda, sigue sin saber cuál es el beneficio obtenido por Xalapa y sus habitantes, al pasar su cuerpo de agentes de tránsito municipales a las filas de Tránsito del Estado.

* TRAPECISTAS NO
SACAN REFORMAS

Hay quienes aseguran que la principal reforma a la ley, sería aquella que no permitiera más que los legisladores la hagan de trapecistas políticos y por ende se concentren en sus chambas en turno y no dejen para rato, otro periodo y otra cámara las importantes reformas, que constitucionalmente suelen darse.
Una docena de legisladores locales, cuando menos han botado sus chambas en la legislatura estatal, tan sólo porque quieren ahora brincar al Congreso de la Unión, siendo que el papel de los padres conscriptos, sigue siendo cuestionado, por aquellos de que legislan lo que pagan sus postores y no precisamente, que vean por el sentir ciudadano y popular.
Cirqueros del poder legislativo, son aquellos padres conscriptos, que obedeciendo más a razones de sus bolsillos personales olvidan el compromiso social y la responsabilidad que tienen para con los electores que les dieron la chamba de legisladores.
Hay una reforma a la ley, que sigue faltando en el escenario de lo público y que privilegie la tarea que desempeñan los diputados en su momento, y que consiste en que no abandonen el barco, cuando está por hacer agua o simplemente, porque la chamba del futuro, se vuelve del presente. Los suyo pasa en las legislaturas federales como en las locales, y el chambismo que no es privativo de los diputados, en éstos, se vuelve una exigencia y necesidad a muerte.
Tanto, dirían los observadores, que los señores diputados, está claro, que poco sirven a la exigencia social que los llevó al poder, pero no dejan de ofertar nuevas encomiendas y más las reformas a una legislación, que concluya actitudes de pequeños dictadorcillos. Siendo que los asuntos de relevancia material y social, quedan por allí bajo llave del archivo del olvido y el rezago.
La perversa inclusive aspiración de no pocos, por conseguirse una curul federal, la deben numerosos padres conscriptos debido a los intereses personales y de grupo, que juraron a la hora de pasar a engrosar las pesadas filas o trincheras del poder legislativo, menos no. Y es que finalmente, la chamba de diputados que viene, se aleja en la realidad de promover el bienestar de sus vecinos.
Una diputación se vuelve una presa altamente asediada, porque la pagan bien, y gozan sus actores principales de los satisfactores, que los hacen asemejarse a los magistrados del fuero común veracruzanos, pero que en la realidad, su quehacer deja mucho que desear y menos, que se sepa y confirme que sus intervenciones, subidas al foro del congreso y su intervención a la hora de formular ordenamientos legales y jurídicos, lo hacen en beneficio de la sociedad que contribuye con sus abultados emolumentos salariales, dietas, pagos de macha y otros.
Tal vez, la apatía en comicios electorales para nominar diputados, mucho encuentre la razón en el cometido de rapaces trapecistas del circo legislativo. Hasta aquí.

 

Raúl González Rivera